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CABALLO NEGRO
Escucho a tu tropel
en las márgenes del Sena
tu voz prisionera acarreando
el sueño, tu lengua dulce
lamiendo las flores
del asfalto, y el agua
mojando tu pelo:
señor de mi tiempo
del breve instante
inflamado de amor.
Cambié el paisaje
y el calendario,
venciendo a los días
perdí la luz
de tus ojos
y cuanto más el tiempo pasa
en mí conservo
el resonar de tu tropel,
tu negra crin
aún me viste,
la vida madura
todo lo que muerto parece
está vivo.
Hierve mi sangre,
soy la dama de tu tropel,
soy la mujer
trayéndote la paz
y mi alma va deambulando
entre las hojas del otoño.
París, 2000
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